Ha pasado más de un año desde que la 'influencer' María Pombo abriera el melón sobre «si leer nos hace o no ser mejores personas» y aún se sigue hablando de ello. Su opinión, que lanzó en su cuenta de Tik Tok (con más de 698.100 seguidores), después de que un usuario de la red social hiciese referencia al contenido decorativo de una de las estanterías de su casa, desató una oleada de críticas, tanto constructivas como destructivas, y también un buen número de comentarios en su defensa e incluso defensivos. Sin embargo, lejos de hacer escarnio o de basar la defensa de la lectura en base a los gustos, el placer o la capacidad de mejorar la calidad humana, en ABC Bienestar hemos querido centrarnos en lo que la lectura puede aportar al cerebro. Tal como explica la psicóloga y doctora en Neurociencia, Ana Asensio ( @vidasenpositivo_anaasensio ), autora de ' Escucha tu intuición ' (Rocaeditorial) y 'Neurofelicidad', leer no es solo un placer, sino que supone un entrenamiento invisible para el cerebro. « La lectura es como un gimnasio para el cerebro , ya que fortalece la memoria, la atención, y la capacidad de concentración», aclara. La experta aclara, en este sentido, que cuando leemos se activan numerosas redes neuronales que trabajan de forma coordinada como son el área del lenguaje y la corteza prefrontal, que se encargan de la atención y la planificación; así como las regiones relacionadas con la imaginación y la empatía. Así lo corrobora un estudio reciente de la Universidad de Stanford, que cita la Dra. Asensio, según el cuál se demostró que leer es de las pocas actividades que estimulan el cerebro de forma tan global y completa. La lectura frecuente es además un factor protector del cerebro . De hecho recientes investigaciones publicadas en 'Neurology' (Wilson et al., 2013) mostraron que las personas que tienen el hábito de leer regularmente tienen un 32% menos de riesgo de deterioro cognitivo en la vejez. La explicación a esto es sencilla, según plantea la Dra. Asensio, ya que cada vez que leemos construimos lo que en neurociencia llamamos «reserva cognitiva», que es, según describe la experta, «como un colchón o bolsa de conexiones neuronales que protegen al cerebro frente al envejecimiento y frente a posibles enfermedades de deterioro cognitivo». Leer, por tanto, sería algo así como abrirte una cuenta en el banco y ahorrar para tener una «cuenta cerebral» saludable. «Leer no es un pasatiempo, sino que permite construir una reserva cognitiva para envejecer mejor», explica Asensio. Al igual que los músculos necesitan entrenamiento para mantenerse fuertes, la mente necesita desafíos y estímulos. Y aquí es donde juega un papel importante la lectura, pues, tal como recuerda la autora de 'Neurofelicidad', leer favorece la neuroplasticidad , que es la capacidad del cerebro para crear y fortalecer conexiones neuronales nuevas. Además, mejora la empatía, ya que cuando el lector conecta con el texto y se mete en la piel de un personaje se activan las mismas redes neuronales que se usan para comprender a los demás en la vida real. «Leer podría ser un entrenamiento silencioso para ser más humanos, comprender más a los demás y prepararnos para estar más conectados», explica la experta que, no obstante, insiste igualmente en la importancia de complementar esta actividad con la sociabilidad real. Además, en un momento en el que el consumo de contenidos digitales está fragmentando la capacidad de atención , los libros ofrecen un antídoto natural: favorecen la concentración sostenida y la memoria de trabajo, aspectos clave para el rendimiento intelectual y el bienestar mental. De hecho, según un estudio realizado por la Universidad de Sussex, en el que se midieron los niveles de estrés de un grupo de voluntarios antes y después de leer, bastaron únicamente seis minutos de lectura para reducir dichos niveles en el 68%. Este dato, obtenido tras comparar parámetros fisiológicos y psicológicos, sitúa la lectura como una de las actividades más efectivas para relajarse, superando incluso a escuchar música o dar un paseo. Leer, por tanto, no solo contribuye a ampliar los conocimientos, sino también permite que el lector habitual sea más resiliente y empático. Es un acto de autocuidado cerebral. «Cada página que se lee es un acto de autocuidado, un abrazo para la mente y un regalo para el futuro», concluye Asensio.
Hace tres años Aitana tuvo un momento de lucidez musical, rompió con la imagen de niña buena y perfecta, se convirtió en la joven que va a raves y habla de sexo en sus canciones, pero como toda fantasía, esa locura fue pasajera. Una adolescencia artística que desembocaría en unos años de relativa calma, con una transición entre los pantalones de cuero y el vestido de princesa, entre el perreo hasta el suelo durante dos horas y algún que otro baile provocativo. Ahora se encuentra en un 'impasse' para descubrir cuál es la siguiente faceta que quiere mostrar, de momento, ha vuelto a enfundarse en su vestido de princesa, con algún guiño a su época de rebeldía, pero volviendo a ser muy apto para todos los público. Aunque más que princesa, Aitana puede considerarse una reina con todas las letras porque, a pesar de dejar cierto vacío tras esta primera actuación en la capital, la catalana ha conseguido llenar el templo madrileño y que durante dos horas le jurasen lealtad miles de personas vestidas de azul. Se apagan las luces, sube el telón y con los primeros acordes de '6 de febrero' el Movistar Arena de Madrid vuelve a rendir pleitesía a la artista del momento. Una noche, y todas las que vendrán con el Cuarto Azul World Tour, que giran entorno al disco que le da nombre a la gira –a pesar de que el año pasado ya fue cantado en la gira de estadios–. 'Segundo intento', 'Duele un montón despedirme de ti' y 'Cuando hables con él' remueven los grandiosos líos amoroso que no dejan de aumentar la cantidad y la calidad de la discografía de Aitana. Pero las relaciones amorosas no son las únicas que los fans pseudo agradecen, las colaboraciones no presentes también son parte importante del concierto: '+(MÁS)' con Cali y El Dandee, 'Ex Ex Ex' con Kenia Os, 'Mon Amour' con zzoilo, 'Trankis' con Barry B –un gran artista para quienes todavía no le escuchen– y 'Gran vía' con Quevedo' –donde la pista grabada sonaba tan fuerte que se escuchaba más al falso canario que a la protagonista de la noche–. Quien sí estuvo presente fue Jay Wheeler y su memorable 'Duele un montón despedirme de ti', el puertorriqueño fue el único artista invitado de la noche y Aitana, sacando a relucir su brillante dialéctica, le comentó la sorpresa que se llevó por lo «bien que canta». Por suerte para los fans y sus acompañantes, Aitana tiene dos grandes ventajas sobre el escenario: su impresionante voz y a los mejores acompañantes, sus bailarines. Esos hombres y mujeres convierten cualquier momento de caos en pura belleza. Sincronizados hasta el más mínimo detalle llenan cada canción de un ritmo propio que la catalana sabe aprovechar a la perfección. Además de acompañarla en su viaje por los recuerdos con sus famosos bailes del disco 'Alpha', en canciones como 'Los ángeles', 'miamor' y el remix de 'Toxic', que te deja con la miel en los labios de un poco más de la Aitana seductora. Y la otra ventaja es que, en esta cálida noche de septiembre, a pesar de la dudosa acústica que el Movistar Arena ofrece en general a sus artistas, la catalana consigue sobreponerse a estas dificultades luciendo una gran voz que sigue conservando la dulzura y la fuerza de quien hace nueve años empezó su carrera musical. Escuchándola es difícil distinguir entre el disco original y la voz en directo, sobre todo en canciones más íntimas como 'Cuarto azul' y 'Música en el cielo'. Y como toda gran noche, con sus claroscuros por una sensación de vacío tras el concierto, como si hubiesen faltado temas o conversaciones o simplemente no comparar con conciertos anteriores –como el impresionante repaso que hizo por su carrera el pasado año en el Metropolitano– llegaba a su fin la primera cita madrileña. Pero no podía acabar sin tres de los himnos de este último álbum: primero fue 'La chica perfecta' para «todas las mujeres» que se sienten cosificadas; después llego la primera canción que los fans llevaron hasta el estrellato musical y es que 'Conexión psíquica' conecta de una forma especial con su público; y para poner la guinda al pastel, la 'Superestrella' que llevó a la consolidación de Aitana como una de las reinas del pop español actual.