La constancia siempre gana en esto de los hábitos saludables: Comer bien y moverse a diario. Poco más. Cada vez más personas entienden que no existe un truco de magia para mejorar la salud, pero sí patrones básicos respaldados por la ciencia que marcan la diferencia en el funcionamiento del organismo y en la prevención de enfermedades a largo plazo. Y es en este contexto en el que se ha pronunciado Aurelio Rojas, especialista en salud cardiovascular y divulgador, quien en una de sus últimas publicaciones en las plataformas digitales pone el foco en un alimento disponible en cualquier tienda de alimentación a un precio medio de 2 euros los 180 gramos. A través de varias preguntas y respuestas, el influencer de la salud analiza las propiedades de las sardinas en lata frente a otras opciones habituales como el atún, concluyendo que las primeras presentan ventajas relevantes para el consumo regular. El especialista cardiovascular explica que este pescado azul es una de las principales fuentes naturales de omega 3, un tipo de grasa esencial con efecto antiinflamatorio que ayuda a reducir los triglicéridos y mejora el perfil del colesterol, haciéndolo menos perjudicial. Además, su consumo se asocia con una mejor regulación de la tensión arterial, un factor clave en la prevención de enfermedades cardiovasculares. El divulgador también destaca su aporte de vitamina D y proteínas de alto valor biológico, fundamentales para el mantenimiento de la masa muscular y la salud ósea, especialmente a medida que avanza la edad. A diferencia de otros alimentos procesados, las sardinas no provocan picos de insulina, lo que las convierte en una opción interesante tanto para el control de la diabetes como para quienes buscan perder peso. En el plano cognitivo, el divulgador subraya que su consumo puede beneficiar la función cerebral, mejorar la concentración y favorecer el descanso, además de contribuir a reducir el riesgo de deterioro cognitivo. «¿Aumentan la esperanza de vida? Pues todo apunta a que sí», indica. Una de las claves frente al atún en lata es su menor contenido en mercurio, lo que permite un consumo más frecuente con menor riesgo. En cuanto a su formato, el experto recomienda optar por sardinas en conserva al natural o en aceite de oliva y evitar otros aceites, o escurrirlos adecuadamente. «Si quieres aprovechar todos estos beneficios, este es el consejo: toma sardinas dos veces por semana y combínalas con tomate natural», recomienda el experto en la publicación, en la que ahonda que la unión de ambos, gracias al licopeno del tomate, potencia los efectos del omega 3, mejorando el colesterol, la presión arterial y los niveles de energía. Coincide así con otros especialistas como el doctor David Céspedes, quien subraya que «tienen proteína de gran calidad, omega-3 y efecto antiinflamatorio real». Fuente de proteínas, fósforo, hierro, ácidos grasos omega-3 y vitaminas B, B12, B6, E y D, es fundamental para la absorción del calcio por los huesos. De acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), 100 gramos de sardinas en conserva con espinas pueden contener hasta 400 miligramos de calcio, frente a los 121 miligramos que aporta la misma cantidad de leche.